Procedimientos políticos locales, dinero, raza y el lugar donde se ha
cometido el crimen, pueden jugar un papel aún más importante y decisivo
que las circunstancias del mismo, esto de acuerdo con Amnistía
Internacional. La pena de muerte es de hecho una lotería letal, ya que
únicamente una de cada cien personas arrestadas por asesinato es
ejecutada.
La pena de muerte no esta reservada exclusivamente para “los peores
crímenes”. Muchas veces alguien que comete un crimen mucho menos cruel
que otra persona es condenando a pena de muerte, mientras que quien ha
cometido crímenes más inhumanos, es condenado a cadena perpetua.
De 1974 a la fecha, 139 personas que se hallaban esperando a ser
ejecutadas, han sido exoneradas y puestas en libertad, muchos de estos
casos estuvieron a tan sólo horas de ser consumados.
Mito: La Raza No Tiene Nada Que Ver Con la Pena Capital
Realidad:
El racismo es un factor importantísimo y determinante cuando se trata
de quién es condenado a muerte. En 1987 el caso de McClesky vs. Kemp en
la Suprema Corte, estableció que cuando alguien mata a una persona
blanca es cuatro veces mas probable que sea condenado a muerte, en
comparación a alguien que mata a una persona de color.
Aunque los Latinos solo representan 12% de la población de los EEUU,
éste grupo es victima de asesinatos un 47% mas frecuentemente que la
población en general según un reporte del Bureu of Justice Statistics,
a pesar de esto la pena de muerte casi nunca es utilizada en los casos
de asesinatos que implican victimas latinas. Desde 1976 sólo el 4% de
todas las ejecuciones involucraron victimas Latinas, más del 80% de las
mismas fueron victimas de raza blanca.
Mito: La Pena de Muerte Hace Justicia a la Familia de las Victimas
Realidad:
Los familiares de las victimas de asesinatos sufren pérdidas y traumas
muy severos y de ninguna manera se debe de tratar de minimizar este
hecho. Pero ejecutar a alguien no ayuda a sanar estas heridas, ni
brinda consuelo a las familias de las victimas.
En el mejor de los casos ejecutar al asesino puede ofrecer un
sentimiento de “estar a mano” a la familia. Sin embargo los procesos
que llevan a la ejecución usualmente sólo prolongan su agonía, ya que
frecuentemente los medios de comunicación únicamente dirigen su
atención hacia el criminal, esto hace que la familia de la victima se
sienta aislada y relegada.
Las familias de las victimas de asesinato se beneficiarían más si los
recursos empleados en el largo proceso de ejecutar a alguien, fuesen
utilizados para proveerles de otros servicios de ayuda, como consejeros
y sicólogos.
Mito: Otros Países También Usan la Pena de Muerte
Realidad:
Más de 139 países alrededor del mundo han abandonado legislativa o
prácticamente el castigo de la pena capital. Estos países, de acuerdo
con Amnistía Internacional son: África del Sur, Alemania, Argentina,
Bolivia, Brasil, Camboya, Chile, Ciudad del Vaticano, Colombia, Costa
Rica, Costa de Marfil, España, El Salvador, Filipinas, Francia, Grecia,
Haití, Honduras, Hungría, Irlanda, Italia, Madagascar, México,
Mozambique, Nepal, Níger, Noruega, Nueva Zelanda, Panamá, Perú,
Portugal, Rumania, Sri-Lanka, Suecia, Suiza, y Turquía, así como
también la Unión Europea de Naciones.
Mito: La Biblia Apoya la Pena de Muerte.
Realidad:
Aunque algunos pasajes extraídos de la Biblia han sido utilizado para
apoyar la pena de muerte, la mayoría de los grupos religiosos en los
EEUU se refieren a las ejecuciones como actos inmorales. Estos incluyen
los siguientes grupos: Iglesias Bautistas Americanas USA, Congreso
Judío Americano, Conferencia Católica de California, Iglesia Conciliar
de California, Iglesia Cristiana Reformada, Iglesia Episcopal, Iglesia
Luterana en América, Conferencia General Menonita, Consejo Nacional de
Cristo en USA, Consejo Ecuménico de California, Iglesia Presbiteriana
USA, Iglesia Reformada de América, Asociación Universal Unitaria,
Sociedad Budista de Paz, Iglesia de Cristo Unida y la Iglesia Metodista
Unida.
Interpretaciones literales de algunos pasajes selectos de la Biblia,
usualmente usados fuera de contexto, corrompen el espíritu compasivo
del judaísmo y del cristianismo, un espíritu que se enfoca sobre todo
en la redención y que hace un llamado urgente a encontrar métodos mas
humanos y efectivos para combatir la violencia y el crimen.
Mito: Las Ejecuciones Son Mas Baratas Que el Encarcelamiento.
Realidad:
Es más caro ejecutar a una persona que mantenerla en prisión por el resto de su vida.
Un estudio en Nueva York reveló que el juicio a un indigente hasta la
primera etapa de apelaciones cuesta 2.8 millones de dólares, esta cifra
es más del doble de lo costaría mantenerlo en prisión de por vida. El
mismo estudio concluyó que mantener a una persona en prisión por 40
años, cuesta alrededor de 850,000 dólares.
En Texas, el periódico Dallas Morning News concluyó que cada caso de
pena de muerte cuesta un promedio de 2.3 millones de dolares, ésta
cantidad es cerca de tres veces lo que cuesta mantener a una persona en
una celda de alta seguridad por 40 años.
En 1988 otro periódico, el Sacramento Bee, descubrió que la pena de
muerte en California le cuesta al estado 90 millones de dólares
anualmente, de los cuales, 78 millones son usados en el primer juicio o
juicio original. Si se considera que sólo una de cada siete sentencias
a pena de muerte es amparada por el 9th Circuit Court of Appeals, el
estado se ahorraría millones de dólares si estas personas fuesen
inicialmente sentenciadas a cadena perpetua.
Mito: La Pena de Muerte Previene el Crimen.
Realidad:
Estudios científicos han fallado al tratar de comprobar sin lugar a
dudas que la pena de muerte funciona como preventivo para que la gente
no cometa mas crímenes . De acuerdo con el Dr. Ernst van den Haag, un
conocido académico a favor de la pena de muerte, “...uno no puede
afirmar... que ha sido probado estadísticamente hablando... que la pena
de muerte de hecho previene el crimen mejor que otros métodos
alternativos de castigo.”
Thurgood Marshall, un antiguo juez de la Suprema Corte de Justicia de
los Estados Unidos dijo: “La pena de muerte no es más efectiva para
prevenir el crimen que el encarcelamiento de por vida.”
El autor Ernie Thompson examinó la tasas criminales de homicidio en Los
Ángeles, antes y después de la ejecución de Robert Alton Harris en 1992
y descubrió que la proporción de homicidios de hecho aumentó en los
ochos meses que le siguieron a la misma. Antes de la ejecución de
Harris hacía 25 años que la pena de muerte no había sido utilizada en
California. (fuente: Three Homicide Studies, a. 1999, p. 129-150).
Un estudio realizado en 1997 que comparó 293 pares de condados y que de
acuerdo con el Death Penalty Information Center, su única diferencia
fue el uso de la pena de muerte, encontró que la pena capital no
funciona para disuadir el crimen.
Mito: No Existe Ninguna Otra Alternativa a la Pena de Muerte.
Realidad:
Los jueces de California tienen la opción de sentenciar a cadena
perpetua sin posibilidad de fianza a quien comete homicidio en primer
grado. Desde 1978 más de 3500 individuos han recibido este tipo de
sentencia alternativa a la pena de muerte y sólo siete han sido puesto
en libertad por habérseles encontrado inocentes. La gente puede estar
segura de que aquellos que cometen homicidios atroces y reciben este
tipo de sentencias, nunca volverán a ser puestos en libertad. Una
encuesta de Gallup demostró que al haber sentencias alternativas, el
apoyo a la pena de muerte descendió estrepitosamente hasta un 52%.
Las ejecuciones no hacen nada para tratar las causas de los crímenes
violentos. Los recursos del estado son obtenidos de los contribuyentes
de impuestos, por esta razón son de por si limitados y al gastarlos en
la pena de muerte estamos de hecho contribuyendo a que nuestras vidas
sean menos seguras, puesto que relegamos servicios como educación,
servicios médicos, enseñanza adecuada para niños, entrenamiento
policial, prevención del uso y abuso de drogas y alcohol servicios que
pueden prevenir el crimen antes de que inicie. El asesinato por parte
del estado es un ritual vacío que no ha probado tener ni solo beneficio.
Muchos políticos apoyan la pena de muerte sólo para gozar de una
actitud “dura contra el crimen”. Esta fachada letal, solamente esconde
su inhabilidad para tratar problemas sociales complejos, que pudiesen
prevenir el crimen.